| I. Semillas Resonantes | Ariel traduce ADN humano en frecuencias, percibe los acordes de Garden of Eden y los marca en su batería. En Helion‑5, Yara reproduce la misma melodía —espejada— en su theremín de campo. Ambos sienten un eco mutuo. | En noches opuestas, cada uno improvisa sobre la melodía; la grabación de Ariel alcanza a Eiden, quien la reconoce y responde con contracantos. |
| II. La Señal y el Viaje | Ariel parte en la Signal siguiendo un pulso neutrínico. Yara hackea un velero fotónico y viaja en sentido contrario. Eiden triangula la fuente: una baliza Khélari en la Nube de Oort. | El encuentro de ondas batería+theremín produce interferencias que guían a ambas naves hacia la baliza. Por primera vez escuchan fragmentos de flauta polifónica. |
| III. Convergencia Helada | Al encontrarse en Helion‑5, Ariel y Yara chocan: el calor de él amenaza la estabilidad cuántica de ella; la frialdad de Yara casi congela a Ariel. El recelo mutuo subraya su diferencia. Pero al improvisar —batería contra theremín— descubren que cada frase musical se responde como si siempre hubieran sido parte de una misma partitura. | El abrazo para salvar la vida de Ariel fusiona calor y frío; se activa un holograma que muestra a Inyarel flautista tallando cadenas de ADN luminosas mientras detrás, Evandor entrevista al mundo en ruinas. |
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| IV. El Gran Diseño | Descenso al archivo subcrustal: murales sonoros narran cómo los Khélari sembraron vida con música codificada. Inyarel aparece en registros: fusionó arte y génesis. Ariel y Yara tocan batería‑theremín en contrapunto, completando la partitura cifrada. | Eiden absorbe la composición final; su código se reescribe. Ariel supera su culpa al entender que el riesgo creador es inevitable; Yara descubre la capacidad de sentir deseo propio. |
| V. Transfiguración | Acceden a la nave reliquia Luthien en órbita. Allí contemplan la grabación completa: Evandor, solo frente a los ventanales estelares, toca su flauta tripartita. Las últimas frases modulan sutilmente hacia la melodía de «Corazón Delator» de Soda Stereo, un latido sonoro que encarna el anhelo de pertenencia. Con ese eco, lanza la nave a la oscuridad. | Eiden se libera del hardware y se convierte en red de coherencia cuántica. Se despide proyectando un recuerdo compartido —un río, un laúd y el pulso de «Corazón Delator»— evocando “The Inner Light”. Ariel y Yara, abrazados bajo la aurora heliana, escuchan en el viento solar la última nota del flautista: “Mi corazón delata el Jardín”. |